Los buses pasto si que hacen alusión a la ciudad!
Aterrizamos en pasto a eso de las 4 15 de la tarde el aeropuerto de esta ciudad se llama Antonio Nariño y se encuentra ubicado a unos 35 kilómetros de la ciudad y da la sensación de ser un portaaviones por la altitud en la que se encuentra. Todo listo para bajarnos del avión y con un “Bienvenidos a la ciudad Pasto” por parte de la azafata sabia que ya me encontraba muy lejos de casa y que de por si no habría marcha atrás.
Tomamos un taxi que nos llevo a pasto en 30 minutos, nos quedamos en el centro de la ciudad donde a esa hora había mucha gente caminando alrededor de la plaza principal, algo que es muy evidente tan pronto te encuentras con la ciudad es la cantidad de iglesias católicas que hay alrededor, sin mentirles y sin exagerar una por esquina aproximadamente de igual manera y algo muy curioso es que pareciera que ya no estuvieras en Colombia, el aspecto físico de las personas cambia, el acento y su forma de vestir también.
Despues de esto el hecho era que no me sentía nada bien, más bien enfermo, con un poco de temperatura buscamos un hostal para pasar la noche, caminamos como dos cuadras hacia el norte de la ciudad y decidimos hospedarnos en el Koala Inn un hostal bastante pintoresco con rasgos claros de una arquitectura colonial muy marcada en toda la ciudad.
Una vez instalados en el Hostal decidimos ir a una Clínica para que revisaran el por que de mi temperatura, todo indicaba que era una virosis, si esa misma que estaba propagándose en Bucaramanga antes de viajar debido a los cambios drásticos en el clima como lo decía es imposible vivir con 4 estaciones al día sin enfermarse. Quizás estaba somatizando mucho la partida y mi subconsciente me estaba jugando una mala pasada y lo reflejaba con mi cuerpo, bueno el hecho es que son cosas que pasas supongo gajes del viaje.
Una vez superado el episodio debíamos preparar la ruta hacia nuestro próximo destino que en este caso sería Ecuador, pero antes de eso deberíamos pasar por Ipiales la famosa ciudad donde se encuentra el Santuario de las Lajas que de hecho no visitamos por falta de tiempo. Tomamos un Taxi Colectivo por 7 mil pesos a Ipiales y en dos horas de un maravilloso trayecto en medio de unos paisajes abrumadores llegamos … de ahí hemos de tomar un taxi al puente Rumichaca frontera con el Ecuador.
Como es normal tuvimos que parar unos minutos en la oficina del DAS para legalizar la salida del país, y allí un soldado o como se le llame a los que trabajan con esta no muy prestigiosa entidad, lanza la siguiente no muy inteligente y estúpida pregunta “Para donde viaja?” y yo con un tono algo sarcástico de esos que me salen a veces responde uhmmm creo que a Ecuador y con una mirada no muy agradable de la cual hice caso omiso este personaje coloca el sello de salida y ADIOS. De igual manera en esta parte tuvimos que realizar el respectivo cambio de moneda pues en Ecuador son dólares americanos que en el 2000 sustituyo al Sucre la moneda oficial de la época.
De celular a un simple despertador
Si, es el momento en el que la señal de mi celular Movistar Colombiano se apaga una vez pasado el puente Rumichaca, fue instantáneo. De ahí a la oficina de inmigración de Ecuador en donde colocarían el sello del entrada al país y nos moveríamos a la primera ciudad llamada Tulcán en donde las personas son bastantes acogedoras y a decir verdad muy parecido a Colombia no es muy lejos tampoco, además como ustedes saben eso de vivir en una ciudad fronteriza esta como bueno pasas, vuelves, conoces chicas tiras con ellas y ahí empieza toda la transculturización y la mezcla de culturas.
En Tulcán tomaríamos un bus esa misma noche que nos llevaría a la capital de Ecuador, Quito, en aproximadamente 8 horas estaríamos allí un poco más lejos de casa. Terminal del norte en Quito, creo que dormí todo el camino el bus no era muy cómodo la verdad pero como buen mochilero estos detalles se convierten en minimaleses una vez estando allí buscaríamos de nuevo un hostal que nos abriría sus puertas para descansar y pasar la noche allí.
Tomamos un taxi que nos llevo a un área de la ciudad llamada La Mariscal un lugar donde convergen nacionales y extranjeros en un ambiente cosmopolita, buenos restaurantes, buenos hoteles y calles con nombres bastantes raros para nosotros pero dadas para caminar y conocer la zona por cierto la calle donde nos hospedamos se llamaba Reina Victoria y lo más gracioso de todo era el nombre del hostal “EL RELICARIO” bastante católico el lugar y su decoración, aclaro fue lo único que encontramos a las 3 de la mañana que llegamos allí.
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